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Detector de metales o rayos X: cuál elegir

2 de octubre de 2026

Ilustración: Detector de metales o rayos X: cuál elegir

Un fragmento de metal en el producto es de los pocos errores que un cliente no perdona, y el que una auditoría busca primero. Para evitarlo hay dos herramientas que la gente confunde seguido: el detector de metales y los rayos X. No son lo mismo, no cuestan lo mismo, y elegir mal significa pagar de más o quedarse corto. Acá va cómo decidir.

Qué hace un detector de metales

Encuentra metal: ferroso, no ferroso e inoxidable. El producto pasa por un túnel con una antena, y cuando detecta una partícula, saca esa pieza de la línea y deja registro. Viene de banda, para producto que corre sobre una cinta, o de tubería, para lo que va bombeado o embutido.

Es la herramienta más común y la más accesible, y para la mayoría de las plantas resuelve. Lo que cambia de un equipo a otro es la sensibilidad y si es multifrecuencia o estándar, algo que depende del producto, como vemos abajo.

Qué hacen los rayos X

Los rayos X ven adentro del producto ya empacado. Además de metal, encuentran vidrio, piedra, hueso y hasta producto mal lleno o un envase incompleto. Es el escalón de arriba: cubre riesgos que el detector de metales no ve.

El costo también es otro: un equipo de rayos X vale bastante más y pide más mantenimiento. Por eso se pone cuando el riesgo del producto lo justifica, o cuando el cliente al que le vendés lo exige por contrato.

El producto es el que manda

Antes de elegir marca o modelo, lo que decide es el producto. El seco (azúcar, harina, grano, café) es el más simple de inspeccionar. El húmedo y el salado son los difíciles, porque conducen y confunden al detector: ahí es donde se nota un equipo multifrecuencia frente a uno estándar. Y el tamaño del paquete decide la apertura del túnel: no es lo mismo un saco de 50 kg que un sobre de café.

El caso del ingenio azucarero y del molino

Hay plantas donde el detector antes de ensacar deja de ser opcional. En un ingenio azucarero, el azúcar pasa por molinos, cuchillas y zarandas de metal antes de llegar al saco, así que la posibilidad de arrastrar una esquirla es real. Lo mismo pasa en un molino de grano o de harina, y en un beneficio de café. En estos rubros, el detector a la salida es lo que separa un lote limpio de un reclamo.

Qué pide de verdad una auditoría

Acá está el error que sale caro: comprar el detector pelado. Una auditoría IFS o BRC no pide solo que el equipo detecte. Pide tres cosas juntas: que detecte, que rechace la pieza mala por su cuenta, y que quede registro de lo que pasó. Un detector que avisa pero deja pasar el producto no protege nada y no aprueba. Por eso lo que se cotiza es el conjunto, no la caja sola.

Cómo elegir, en una frase

Para la mayoría, un detector de metales bien dimensionado resuelve. Los rayos X entran cuando el producto tiene riesgo de vidrio, piedra o hueso, o cuando el cliente lo exige. Y en los dos casos, el rechazo y el registro son parte del equipo, no un extra.

Si querés verlo armado, está todo en la página de detección de metales e inocuidad, con los modelos en el catálogo de detectores y los rayos X y la inspección en línea.

Contanos qué producto inspeccionás, de qué tamaño es el paquete y dónde va en la línea. Con eso te decimos si es detector, rayos X o el conjunto, y qué pide tu auditoría. Cotizamos contra tu operación, no contra una lista de precios.

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